Amélie, otra vez…

Magia Parisina…

 
 
"…Mais si je t’aime si je t’aime prends garde à toi!…"
(…pero si te amo, si te amo, ¡cuídate!…)
Habanera, Opera Carmen

Me gusta el cine, el chocolate, el otoño y el viento en la cara junto al mar; no me gusta el tráfico, el ruido, las mentiras, la falta de sueños y el racismo; me gusta el jazz, la luz de las velas, las nubes, los viajes, mirar a la gente en los trenes y leer; no me gusta que no me vean a los ojos cuando me hablan, que abran los ojos al besarme y la hipocresía; me gustan los quesos, el vino, y me gusta Amélie, me gusta muchísimo…

No sé cuánto tiempo pasará antes de que pierda la sonrisa de mi rostro; la sensación que queda después de ver una cinta como estas -al menos en los que nos atrevemos a soñar y nos ilusionamos con historias de este tipo- es tan intensa que no puedo ni expresarme claramente, no puedo dejar de asombrarme, y no puedo dejar de tener fe en el poder del amor y en la belleza de la vida, de los rincones, de la magia del enamoramiento, de los gustos simples como arrojar una piedra o admirar una fotografía…

Los incrédulos y amargados a quienes la cinta no provocará nada tendrán material para expresar sus frustraciones (como ya hicieron algunos respecto al cuestionar la maravillosa Moulin Rouge, por citar un ejemplo) pero los que se atrevan a soñar, y los que estén enamorados, estarán -espero- soñando y flotando como el que esto escribe…

¡Qué maravilla de película!… no es una película hermosa y visualmente magistral, es un tributo a la vida, al amor, a los sueños, al valor de soñar, y al hecho de aportar algo al Universo…

Jean-Pierre Jeunet (el responsable de Alien Resurrection, y junto con Marc Caro de joyas como La Ciudad de los Niños Perdidos o la clásica Delicatessen) dirigió y escribió un banquete visual en el que París es el escenario mágico en donde se da la historia de Amélie Poulain… Amélie de Montmartre

Amélie es alguien especial: de pequeña su padre -médico- la revisó y ella tuvo la emoción de sentirlo cerca, cosa rara, con lo que el latido acelerado resultante confundió el diagnóstico y el padre habló de una enfermedad cardiaca que obligó a Amélie a vivir en calma, en casa, a soñar y a inventarse amigos en sus juegos, a inventar un mundo imaginario… Ahora, a los 23, a pesar de trabajar de camarera en un café, sus relaciones con la gente no son las más sencillas, no ha tenido la oportunidad de enamorarse y abrirse al mundo, y su vida es relativamente ordinaria…. al menos hasta el día del accidente de Lady Di, cuando por un azar del destino encuentra una caja de juguetes de alguien que vivió en el mismo piso hace años, con lo que nace en ella el deseo de devolver un pedazo de la niñez perdida al dueño original de la caja, y con ello una serie de fantasías y de acciones dirigidas a hacer más grata la vida de quienes le rodean… En el transcurso de esta serie, un desfile de personajes que van de lo tierno a lo hilarante acompaña a Amélie, y también el amor intentará hacerlo, en la forma de un extraño ser solitario que colecciona fotografías rotas o tiradas en las máquinas automáticas de las estaciones de trenes de París…

La historia lleva en sí la magia implícita de París y de Montmartre (al igual que en Moulin Rouge), lo que da tono para una historia donde tenemos desde amor al arte y la literatura, hasta un amor al amor mismo pasando por la vida de barrio y cierto costumbrismo, una mezcla por entero francesa, y muy disfrutable, que se nos muestra narrada en forma inusual con voz en off omnisciente y un ritmo trepidante, mágico y visualmente dinámico, Amélie es una obra maestra; Jeunet logró concebir una fábula maravillosamente fotografiada y diseñada, con colores saturados y ricos, como si estuviéramos viendo el interior de un cuento, y la cámara y efectos visuales aparecen en todas partes, una delicia técnica y de impresiones… una joya… La música es un tributo a París, y una mezcla sugerente de ensueño, perfecto acompañamiento del ritmo y estilo visual de esta leyenda…

La magia es completa, las secuencias son un gusto, y las costumbres de Amélie son un deleite: la manos en las semillas, las piedras lisas arrojadas al río, las frutas en los dedos, la persecución amorosa y misteriosa con el ser solitario, la decoración de su piso, sus acciones para lograr la vida mejor de su gente…. una maravilla….

Los personajes son todos una delicia y un gusto exótico: desde un hombre de cristal (algo como lo que vimos en El Protegido) que se enfrenta a la realidad en una VHS, y que pinta el mismo cuadro cada año, hasta una amiga hipocondríaca, pasando por un ayudante que escoge las endibias como si se tratase de la mayor acción del mundo, y que ama su trabajo; el celoso exagerado, la idea del sexshop, los mensajes en las estaciones de tren… todo es un mundo complejo pero simple, todo es un sueño en que puede soñarse mucho más, dormidos o despiertos…

El gnomo como elemento de comedia y de subtrama es una maravilla: pocos directores tienen el tono de elegir un elemento que se vuelve parte inherente de la historia, y muy pocos prueban que ese toque es una genialidad, como en este caso (recientemente, el osito juguete de I.A. es otra muestra, por citar un ejemplo).

Amélie es una deliciosa Audrey Tautou, mientras que el joven solitario y soñador que simboliza la posibilidad del amor es el director (Los Ríos de Color Púrpura) Mathieu Kassovitz; también podemos ver al fetiche de Jeunet, el genial Dominique Pinon y a otros conocidos del cine francés.

El diseño de los créditos vale la pena, la idea apoya el concpeto fotogénico/fotográfico de los personajes/historia…

En particular, debo hacer mención de la secuencia de amor pasivo y pausado en las flechas y mensaje de la persecución en el Sacre Cœur, pues es quizá la escena más memorable que recuerdo: el lugar es un sueño… Quienes han caminado por esas escaleras saben de lo que hablo, y los que no lo han hecho les puedo decir que en parte sí quizá ya lo hicieron, pues les llevo conmigo cuando tengo la oportunidad de hacerlo, y cuando soy parte de esa magia junto al viejito que alimenta los pájaros. ¿Han visto, pueden ver, recuerdan que los pájaros le hablan y que ahí hay magia y vida, una vida como la narrada por Amélie?…

Ahh… Amélie… es lo positivo y lo tierno, lo soñador y lo mágico que todos llevamos dentro, la luz de los atardeceres de París, o de cualquier ciudad o rincón grato que elijan, es la fantasía y la bondad ingenua pero convincente, es la invitación a un cuento irreal pero por ello increíblemente realista y poderoso…

En un mundo donde los aviones estrellados y las desgracias y guerra ocupan la atención entera y nos lastiman, Amélie es una poción mágica, el remedio y cura ante los extremos y extremismos, la base para confiar en la gente y en un mañana… Amélie es un tributo a la vida y al amor…

La película ha sido un éxito mágico en Francia, donde familias enteras han ido a verla y a verla de nuevo, y la magia se comienza a esparcir por el mundo, grata y afortunadamente… No hace falta que les pida que la tengan presente después de haberla visto -sé que lo harán- y desde ya me atrevo a mencionarla como uno de los eventos que dejará huella por donde pase… Todos se van a enamorar de ella, algunos ya lo hemos hecho…

Comentarios para esta enamoradiza, soñadora y poco fotogénica columna,
invitaciones al cine, a cenar, a París…

Barcelona, 15 Octubre 2001 

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EMILIO MARÍN- ROIG RAMÓN. https://www.xing.com/profile/Emilio_MarinRoig http://es.linkedin.com/in/emiliomarinroig/ http://emilioteayuda.com/
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